octubre 28, 2026

UN RAYO DE LUZ

A veces, ese rayo de luz

que ilumina mis días

también me llena de sombras,

porque no sé encontrar el equilibrio

entre lo que mi corazón desea

y lo que mi razón me aconseja.

Quiero acercarme,

sentir que aún existe un puente,

dejar que hablen mis emociones,

pero me detiene el temor

de que mi presencia pese

allí donde solo pretendo acariciar. 

No es intención de molestar,

ni perturbar la calma.

Sin embargo, sé que, a veces,

mi deseo de acercarme puede agobiar,

que mis palabras pueden ser demasiadas

cuando se necesita silencio.

Y qué extraña contradicción…

Ese silencio que devuelve la paz

puede convertirse, a veces,

en un laberinto de inquietudes,

en una ausencia que pesa,

en una calma que también desespera.

Porque hasta la paz tiene sus grietas,

y hasta el silencio más profundo

puede esconder un grito

que nadie se atreve a pronunciar.

Y yo me quedo aquí,

enredada en las estrellas de mis pensamientos, 

intentando comprender

dónde termina el deseo

y dónde comienza la prudencia.

Hay días en los que me siento llena de vida,

con ganas de sentir, de reír, de soñar,

de dejar que el corazón vuele libre

sin preguntarle a la razón

si tiene permiso para volar.

Y hay otros en los que me vence el cansancio,

en los que quisiera apagar mis pensamientos,

detener esta lucha que me habita

y descansar de mí misma,

de lo que siento,

de lo que callo,

de todo aquello que deseo

y que, tal vez, nunca pueda ser.

¿Dónde está mi equilibrio?

¿En acercarme cuando lo necesito

o en detener mis pasos?

¿En decir lo que siento

o en guardar mis palabras?

Porque no quiero dejar de sentir…

Autora: Isabel Poyato 

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