octubre 24, 2026

¿Cuánto dura un abrazo?

Qué bonito punto de partida… Hay abrazos que terminan cuando los brazos se separan y otros que se quedan a vivir en la piel, en la memoria y en ese lugar secreto del corazón donde el tiempo pierde su sentido.

Poema íntimo, sensual y profundo, con ese deseo de seguir viviendo un sueño que no quieres que termine.

¿Cuánto dura un abrazo?

Dime, ¿cuánto dura ese instante

en el que dos cuerpos se encuentran

y el mundo, de repente,

deja de tener prisa?

El abrazo que nos dimos

duró mucho más que un abrazo,

más que un beso,

más que un largo viaje

de ida y vuelta al infinito.

Porque aquel abrazo no terminó

cuando nuestros brazos se soltaron.

Se quedó prendido a mi cuerpo,

habitando mi piel,

repitiéndose en mis sentidos

como una caricia que se niega a marcharse.

Todavía te siento…

Mis brazos permanecen en un letargo

del que no quieren despertar.

Conservan la memoria de tu cuerpo,

la forma en que te estrecharon,

la dulce certeza de tenerte cerca

y el temblor secreto de no querer soltarte.

Despertar sería perderte otra vez,

volver a ese espacio vacío

donde mis manos te buscan

y solo encuentran el aire.

Y yo no quiero despertar…

yo quiero seguir viviendo en el sueño.

Quiero que el tiempo se detenga

en aquel preciso instante

en que mi piel se encontró con la tuya,

en que mis brazos te rodearon

y nuestros corazones,

sin pronunciar una sola palabra,

parecieron entenderse.

Piel con piel,

latido contra latido,

mi calor dándote calor,

tu respiración mezclándose con la mía,

y ese silencio tan nuestro

diciendo todo lo que callábamos.

¿Sabes qué fue lo más hermoso?

Que durante aquel abrazo

no hubo distancias,

ni preguntas,

Solo tú y yo.

Dos cuerpos próximos,

ni imposibles.

dos almas suspendidas en el tiempo,

dos deseos quizá contenidos

que encontraron refugio

en la intimidad de unos brazos.

Y si alguien me preguntara

cuánto duró aquel abrazo,

no sabría responderle.

¿Un minuto?

¿Una eternidad?

¿El tiempo que tarda un corazón

en descubrir que quiere quedarse?

No lo sé…

Solo sé que desde entonces

mis brazos te recuerdan,

mi piel te reconoce

y hay una parte de mí

que sigue abrazándote

aunque ya no estés conmigo.

Porque hay abrazos que se dan con los brazos,

otros que se dan con el alma

y algunos, los verdaderamente inolvidables,

se quedan para siempre

en el cuerpo de quien los siente.

Y el nuestro…

El nuestro todavía me abraza.

Hay un verso que me parece especialmente importante en este poema: «Despertar sería perderte otra vez, y yo no quiero despertar». En él está encerrada toda la contradicción de ese abrazo: la felicidad de haberlo vivido y la tristeza de no poder permanecer en él.

Y el final, «El nuestro todavía me abraza» es el clímax del poema.

Autora: Isabel Poyato.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *