agosto 9, 2026
En las cuerdas de tu alma gimen suspiros, guitarra, melodía que en el aire aflora; tus trastes narran ecos de amores idos mientras el tiempo en cada nota llora. Entrelazas latidos y emocionescomo hilos de un sueño que el pecho toca, resonando en el viento las pasiones que el alma del poeta en ti desboca. Entre la madera y la mujer que mece, la música es un lazo eterno y fiel: ella es la partitura que florece y la guitarra suspira en su piel. Es poesía viva en cada paso, acordes son sus risas al ocaso; confidente de sueños y delirios, la guitarra rescata sus suspiros. Ambas, musas que danzan en porfía: la mujer es el verso, la guitarra es melodía. En sus manos se teje un universo donde amor y compás viven en consenso. Sus dedos son la magia del instante, ella es la estrofa vestida de acordes; la guitarra responde, fiel amante, a susurros que rompen los desbordes. Juntas crean un eco sonoro y puro, donde el alma y la cuerda se abrazan, borrando del tiempo cualquier muro, mientras en un solo ser se entrelazan.