enero 30, 2026

Miradas Peligrosas

“Miradas Peligrosas”

Hoy el sol ha salido con descaro,
como si supiera que hay miradas
que despiertan antes que el café
y son bastante más peligrosas.

Que el día te roce despacito,
que una sonrisa se te escape sin permiso
y recuerdes —aunque sea de refilón
que hay mañanas que empiezan mejor
cuando alguien piensa en ti
con un puntito de travesura.

Esa travesura que no pide disculpas,
la que se enreda en el aire
y te despeina el alma,
mientras el mundo afuera se empeña en la prisa
y aquí dentro el tiempo,
simplemente, se calma.

Que el café se enfríe
si el pensamiento es tierno,
que el azar te encuentre con la guardia vencida.

No busques razones a esa chispa en los ojos,
ni intentes domar lo que nace del alma,
que hoy la suerte es el roce de un verso imprevisto
y el saber que, de mi mente,
ya no te vas.

Así que ríndete al guiño que el destino te lanza,
ese que dice tanto sin pronunciar palabra,
Déjate llevar por ese impulso bendito,
el de robarle al día momentos de gloria,
mientras yo aquí invento, con un poco de arte,
una travesura nueva
que cambie la historia.

Que si el café despierta el cuerpo y los sentidos,
es pensarte a ti lo que espabila el aliento,
un “no sé qué” que se cuela sin previo aviso
y te hace bailar,
aunque no sople el viento.

Así que guarda este verso donde los latidos nacen,
como quien esconde un tesoro.
No me culpes si el pulso se te acelera,
ni le pongas freno a ese instinto travieso;
que entre el sol descarado y mi pensamiento,
hoy hemos decidido
bajarnos un trocito de cielo.

Y si alguien te pregunta por esa sonrisa,
no digas nada, deja el misterio en el aire…
que solo nosotros sabemos
que el día es un baile
donde yo pongo la música
y tú marcas el primer paso…
tan despacio
que apenas se oye,
como mi voz cuando te roza el oído
y te dice —sin decirlo—
quédate ahora.
De la serie “La Edad Bonita”
Isabel Poyato

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