Tenerte lejos me quema el pecho con una nostalgia dulce,
de esas que apenas duelen porque saben que van a encontrarse.
Eres la única sed que me habita, la luz que persigo;
contar las horas para verte me devuelve el aire al respirar.
Pasearemos juntos, con el calor de tu mano en la mía,
perdidos entre los verdes trigales del campo,
como si el mundo, por un instante,
hubiera sido creado solo para nosotros.
Tu risa, clara como agua entre las piedras,
hará caber la dicha entera en un solo instante.
Hablaremos de nada y de todo,
con los dedos enlazados sobre la hierba.
Porque estar contigo es regresar a la vida,
encender de nuevo sus lámparas apagadas;
Caminaré a tu lado sin prisa alguna,
dejando que nuestros pasos aprendan a coincidir;
la hierba nos invitará a detenernos
y el mundo, por un instante, dejará de existir.
Qué sencillo se vuelve todo cuando estás cerca,
qué dulce la vida cuando te veo sonreír.
Porque después de tanta espera,
después de tantas horas soñándote,
solo anhelo encontrarte, mirarte de cerca
y descubrir que, por fin, regreso a ti.
Autora:Isabel Poyato Chacón
