agosto 18, 2026

La Envidia

Por Isabel

La envidia nace callada,

como el musgo en la humedad,

no grita, no pide nada,

solo ansía lo que das.

Mira desde su rincón

con los ojos entornados,

y convierte en mal sabor

tus triunfos bien cultivados.

No sabe del sacrificio,

ni del sudor que sembraste,

sólo ve brillo en tu oficio

sin saber lo que enfrentaste.

Le duele tu primavera

porque su invierno no cesa,

y en lugar de hacer trinchera,

teje espinas en la mesa.

Pero quien vive en la luz

no se mancha de su cieno,

pues el alma que es de cruz

no teme al juicio ajeno.

Que el que envidia no descansa,

ni en lo propio halla consuelo;

y el que ama, aunque no alcanza,

vive en paz… y toca el cielo.

Autora: Isabel Poyato Chacón 

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