agosto 11, 2026

El amor que Dios sembró

El Amor que Dios Sembró

Dios puso amor en la mañana

cuando despierta el nuevo día,

en el abrazo que acompaña,

en la palabra que alivia.

Puso amor en las miradas

que hablan sin necesidad de voz,

en las manos entrelazadas,

en el consuelo que nace de Dios.

El amor no tiene fronteras,

ni entiende de edad ni condición;

vive en las almas sinceras

y florece dentro del corazón.

Es amor la madre que espera,

el amigo que sabe escuchar,

el abuelo que siempre recuerda,

el niño que aprende a amar.

Es amor compartir el pan,

perdonar cuando duele hacerlo,

tender la mano al que está detrás

y acompañar al que va sufriendo.

Dios nos hizo para querernos,

para dar sin pedir recompensa,

para encender en los inviernos

una luz de bondad inmensa.

Porque cuanto más amor damos,

más amor vuelve a renacer;

es un regalo que multiplicamos

cada vez que sabemos querer.

Y cuando la vida se vuelva oscura

y parezca faltar el calor,

recordemos esta verdad segura:

Dios es la fuente del amor.

Y quien ama de corazón sincero,

sin orgullo, sin condición,

lleva un pedacito del cielo

guardado dentro del corazón.

Autora: Isabel Poyato Chacón 

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