mayo 20, 2026

Dos cuerpos en la distancia

DOS CUERPOS EN LA DISTANCIA

Te nombro en el espacio que queda entre mis manos,
ese hueco de aire donde no llegas a estar,
y entiendo que hay amores que nacen lejanos
para que el alma aprenda lo que es esperar.

No necesito el roce de tu piel con la mía
ni el peso de tu cuerpo quebrando mi cama;
me basta con saber que en tu misma agonía
hay un eco de sombra que a la mía reclama..

Eres ese hombre sin presencia
en un incendio que abrasa mi ser,
y yo soy esa mujer que habita su frío
queriendo en tu orilla, de lejos, poderte ver.

Nuestro encuentro no ocurre en el mundo del suelo,
ni en la urgencia febril de una noche de azar;
es un pulso invisible, un secreto, un anhelo,
que nos hace temblar sin tener que abrazar.

Qué extraño y qué hermoso es quererte sin verte,
beber de tu risa sin oír tu voz,
vencer al destino, burlar a la muerte,
con este silencio que somos los dos.

Porque hay fuegos que arden sin llama ni leña,
que consumen la sangre sin dejar cicatriz,
en este deseo que se adueña
para lamer en tu pecho la raíz más febril.

Que ese incendio nos muerda, que nos deje marcados,
aunque el mundo no entienda nuestra forma de estar;
mejor vivir sin vernos, pero así, devorados,
que tenete cerca y no saberte amar.

Quédate así, libre, perfecto en tu ausencia,
siendo el aire que falta en mi propio pulmón;
que yo seguiré amando tu pura existencia
desde el trono callado de mi corazón

Que el espacio nos guarde un lugar callado,
ese reino de sombras, de fuego y cristal,
donde el beso es un pulso por fin liberado
en la danza infinita del caos orbital.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *