SEÑOR, llévame donde TÚ QUIERAS

ORACIÓN — Isabel Poyato
DESLIZA PARA LEER
UNA PLEGARIA PARA CUANDO EL MAR SE MUEVE DENTRO
Señor, llévame donde Tú quieras que vaya.
Mi vida es un vaivén,
como las olas del mar.
Surco los mares sin saber
si en ellos me puedo ahogar.
Hago lo que me gusta,
sin querer herir a nadie.
Sé que a veces no es lo correcto,
pero necesito hacerlo
para sentir que mi vida
también me pertenece.
Necesito respirar aire fresco,
que un soplo de vida
llene mis pulmones,
que la sangre corra por mis venas
y me recuerde que sigo viva.
Que aún me quedan sueños,
deseos que no he cumplido,
palabras que guardo en el alma
y caminos que no he recorrido.
No quiero vivir a medias,
ni caminar por la vida
con el corazón amarrado
a lo que otros esperan de mí.
Quiero equivocarme si es preciso,
llorar cuando me duela,
reír sin sentirme culpable
y abrazar aquello que me haga
sentir que merece la pena
seguir caminando.
Señor, Tú conoces mis luchas,
mis silencios y mis contradicciones.
Sabes cuántas veces me pierdo
buscando respuestas
a preguntas que ni yo comprendo.
Por eso hoy te pido
que no apartes tu mirada de mí.
Si me ves navegar a la deriva,
sé mi faro.
Si las olas me vencen,
sé mi orilla.
Y si alguna vez el miedo
me impide continuar,
dame la fuerza necesaria
para volver a levantarme.
No te pido un mar en calma,
ni un cielo siempre despejado.
Solo te pido que, cuando lleguen las tormentas,
no me falte el valor
para mantenerme a flote.
Y si el rumbo que he elegido
no es el que Tú tenías pensado,
háblame despacio,
que yo sabré escucharte.
Pero déjame vivir, Señor.
Déjame sentir que todavía hay vida
más allá de mis obligaciones,
más allá de mis dudas,
más allá de todo aquello
que tantas veces me ha hecho callar.
Porque no quiero llegar al final
con las manos llenas de recuerdos
y el alma vacía de vivencias.
No quiero preguntarme mañana
qué habría sucedido
si me hubiera atrevido hoy.
Señor, llévame donde Tú quieras que vaya,
pero no permitas que el miedo
me impida descubrir el camino.
Y si he de cruzar los mares,
dame viento en las velas.
Si he de atravesar desiertos,
dame agua para la sed.
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CUANDO CAE LA NOCHE
Y si alguna noche me siento perdida,
recuérdame que incluso en la oscuridad
hay estrellas que siguen brillando.
Porque, Señor,
no quiero pedirte más años
si no sé llenar de vida los que me quedan.
Quiero sentir, amar, respirar…
Quiero seguir descubriendo
lo que aún puede ofrecerme la vida.
Y cuando llegue la hora
de descansar en tus brazos,
quiero hacerlo en paz,
sin reproches,
sin cuentas pendientes conmigo misma,
sabiendo que no fui perfecta,
pero que tuve el valor
de ser fiel a lo que sentía.
Señor, llévame donde Tú quieras que vaya.
Yo pondré el corazón,
Tú iluminarás mi camino
y que sea la vida,
con sus mareas y sus vientos,
la que me enseñe
hasta dónde puedo llegar.
QUE SEA LA VIDA LA QUE ME ENSEÑE
Escrito con el corazón — 2026
ISABEL
@MIMAU.ES
Esta oración nació en voz baja, entre mareas. Gracias por leerla despacio.
Autora: Isabel Poyato