De la serie “La Edad Bonita”
Por Isabel
EL UMBRAL DE LAS DOCE
Se apaga el eco de lo que vivimos,
las horas viejas se vuelven papel,
y en el silencio de lo que fuimos
se escribe el rastro de un nuevo pincel.
No mires atrás con el alma herida,
que el año que muere fue solo un maestro;
guarda el abrazo, la risa encendida,
y suelta el lastre, que ya no es nuestro.
Hoy el destino es una hoja en blanco,
un mapa sin rutas, un mar por abrir,
donde el deseo se quita el cansancio
y nos invita, de nuevo, a latir.
Que este enero te encuentre valiente,
con el alma abierta y el paso seguro,
que el amor sea el norte,
la paz el presente,
y un brindis eterno por nuestro futuro
«Se desmorona el tiempo entre los dedos,
doce meses que hoy se vuelven memoria,
pero en el aire vibran nuevos credos
y el corazón reclama otra victoria.
No es solo un número que el mundo cambia,
es el permiso sagrado de empezar;
dejar que el alma, libre de su jaula,
vuelva de nuevo el vuelo a retomar.
Brindo por lo que llega y lo que queda,
por la luz que atraviesa tu ventana,
porque el destino gire su moneda
y nos regale siempre un buen mañana.»
«Deja que el calendario se deshoje,
no temas al invierno que se va,
pues nada hay que la vida no recoja
ni sueño que el futuro no nos dé.
Guarda el aprendizaje en el bolsillo,
tira las sombras, quédate el rubí;
que este año nuevo sea el fiel anillo
de una tu risa a lo que está por venir.»
«El reloj no detiene su latido,
pero nos da un rincón para empezar;
olvidar el error, lo que fue ruido,
y volver a aprender a caminar.
Que el primer rayo de este año que nace
te encuentre con el alma en plenitud,
y que el destino, por fin, se enlace
con tu alegría y con tu juventud.
Porque no importa cuántos años pasen,
lo que importa es el brillo de tu piel,
que el amor y la paz hoy te abrazasen
y nos guarden el sitio en el vergel.»
Isabel Poyato