agosto 16, 2026

Cálido silencio

Silencio, mi mundo
calla.
Enciendo una vela para no olvidar…

Entre ladrillos antiguos y sombra tibia
habita este instante:
un refugio pequeño
donde pensar es un acto de amor
y estar a solas
no es soledad,
es volver a mí.

Una vela me alumbra,
no para leer,
sino para sentir;
para que la prisa se rinda
y el tiempo aprenda
a quedarse aquí conmigo.

Un libro abierto
que no exige llegar al final,
solo permanecer un rato
en la página justa.

Las gafas descansan,
esperan pacientes.
Ya no hace falta ver,
solo recordar,
porque hay lecturas
que no entran por los ojos,
sino por la memoria.

Y una rosa amarilla
guarda entre sus pétalos lo que fui
sin reprocharme nada,
porque la belleza
también sabe despedirse
sin hacer ruido.

El libro abierto
con páginas ya vividas.

Ahora es tiempo
de quedarme aquí,
conmigo.

En este silencio cálido
me abrazo y digo:

No tengo que correr.No tengo que demostrar nada.No tengo que ser otra.

Hoy me basta
con ser quien soy,
con todo lo vivido,
con todo lo aprendido,
con las cicatrices
y las flores.

Me quedo aquí,
en este pequeño refugio,
escuchando cómo mi alma
deja, por fin,
de pedir permiso para descansar.

Y mientras la vela tiembla
y la rosa guarda silencio,
comprendo que quizá
la paz no estaba lejos:

estaba dentro de mí,
esperando que yo volviera.

Autora:Isabel Poyato Chacón

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