El Amor en Todo
No amó solo con palabras, ni con gestos de ocasión,
amó con manos generosas y latidos de oración.
Se hizo carne en la pobreza, se hizo pan en el altar,
para que el hombre perdido tuviera a dónde regresar.
Sufrió porque el amor que es puro, el dolor no lo esquiva,
y cargó en su espalda el azote de nuestra culpa cautiva.
Cada espina en su frente, cada herida en su costado,
era un «te quiero» de sangre por el mundo perdonado.
Murió para que la muerte no tuviera la última voz,
rompiendo el velo que alzamos entre nosotros y Dios.
Se entregó en el madero, en silencio y con perdón,
haciendo de una derrota nuestra mayor salvación.
¿Por qué lo hizo? Por ti, por nosotros, por todo,
para sacarnos del miedo, del olvido y del lodo.
Porque un Dios que es Padre no sabe mirar desde lejos,
y quiso que en nuestras vidas brillaran sus propios reflejos.
Autora:Isabel Poyato Chacón