diciembre 27, 2021

…¿Y SI NO HUBIERA ILUSIÓN?

Qué pasaría si cuando un enfermo tiene que pasar por un quirófano  pensara que la operación no tendría éxito?

¿O si un estudiante creyera que su examen de selectividad no lo va a superar?

¿O si aquella chica enamorada, que se siente atraída por un chico, al que al parecertampoco  le pasa desapercibida, en el fondo de su corazón no confía en que él se le acercará?

¿O la pareja joven que se casa, y uno de los dos piensa que no podrán tener hijos?

¿O que la solicitud de trabajo  que tanto necesita, y que ha cursado, no recibirá respuesta? 

¿o, o, o…?

 

     ¿Observamos en todos estos casos algo que sea común? ¿Sí?, ¿ya lo habéis adivinado? Pues, si, es justo eso, ¡en ninguno de ellos, sus protagonistas tienen ilusión!

 

     La ilusión es el motor que lo mueve todo, o casi todo lo que hacemos, es la que empuja casi todos nuestros proyectos o metas a alcanzar. Es el componente virtual y vital cuya presencia es imprescindible para mantener el antes citado motor en marcha, aunque sea al ralentí, el caso es que funcione.

Lo más curioso del caso es que si lo pensamos solo un poquito vemos enseguida que, sin embargo, es algo etéreo, no es ni siquiera como el humo, porque este al menos se ve, aunque sepamos que la simple brisa se lo lleva. Sin embargo,  gracias a Dios, ahí está y no podemos prescindir de ella, y además debemos negarnos a eso, Dios nos libre de que eso pase, porque es la llave que permite acceder al bienestar interno personal, por muy transitorio que sea. 

 

     Recordáis el cuento de Aladino y la lámparamaravillosa, ¿verdad? pues voy a recuperarlo de la memoria para usarlo ahora, pero, con una variable, que lo voy a poner en negativo. ¿Cómo?, ¿en negativo? eso no nos gusta¿verdad? Esperad, dejadme que me explique. 

 

     Vamos a suponer que hay una lámpara pero para malvados, que en vez de pedir tres cosas buenas, pidiera tres cosas malas a la lámpara y que cuando le dieran la ocasión, los tres deseos que este ser maligno pidiera a la lámpara fueran que desaparecieran de la faz de la Tierra:

 

LA ILUSIÓN

LA ESPERANZA

LA FANTASÍA

 

     Ay madre, ¡qué horror!

     ¿Cómo sería el mundo si a este lo privaran de estas tres cosas? Fijémonos que las tres también tienen algo en común, que son etéreas, intangibles, no tienen forma, ni sabor, ni tacto, y sin embargo hay que ver lo que llenan nuestras vidas. 

No quiero ni pensarlo que alguna vez desaparecieran!

 

     La ILUSION nos proporciona alegría, felicidad y calma…tranquiliza y nos permite soñar que alcanzaremos lo que queremos.

 

     La ESPERANZA es el salvavidas al que nos agarramos cuando un golpe de mar nos arroja desde el barco a un mar tormentoso. Nos permite flotar a la espera de que vengan a socorrernos. 

 

     La FANTASIA es aquello que nos permite evadirnos de las oscuras realidades y nos sumerge en esos otros mundos maravillosos donde se cumplirán nuestros deseos, donde los animales hablan, los príncipes azules que rescatan a la princesa del castillo donde la tienen encerrada existen. Es el mundo en el que todos tenemos un hada madrina protectora o nos hace estar convencidos de que Melchor, Gaspar y Baltasar ya están de camino desde Oriente.

 

     Pidámosle al Señor en estos días tan bonitos de la Navidad, donde tanto bueno compartimos con los demás y ellos nos hacen participes que, como el mejor de los regalos de Reyes, que nunca nos falten ninguna de las tres. 

De esta manera, aunque la realidad nos déesas bruscas sacudidas con la que a veces nos maltrata aunque ya estemos acostumbrados, ¡menos mal!, estén siempre con nosotros, en nuestra cabeza y corazón, porque nada nos va a impedir, al menos no a mí, que la noche del cinco de enero deje unos cubos llenos de agua en mi porche para que los camellos puedan beber cuando SS.MM se pasen por mi casa: ilusión, esperanza y fantasía.

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