diciembre 11, 2020

MARCIANA

Chiquita y con alma de plata,
¿Quién no te envidiará?
Si guardas dentro de ti
un espíritu sin igual?
Eres luna llena
reflejada en fuente clara,
al mirarla todos piensan:
“No es la luna es Marciana”.
Recorres las calles de Arquillos incesante, tenaz,
pidiendo para nuestra Parroquia una y mil veces más.
¿Qué poder te sedujo,
para oler a cera e incienso,
consiguiendo que las flores
se abran con tus rezos?
¿Fue un beso del Señor
que posó en tu mejilla,
encendió tu corazón y todo se iluminó?
En ofrenda te entregas,
con rosas y pasión,
jamás en ti se apagará
la llama de tu amor a Dios.
El camino del cariño
tu dulzura lo marcó,
y en un relámpago fugaz
hasta el horizonte llegó.
Las puertas del Cielo de par en par se abrirán,
el día que Marciana por ellas vaya a entrar,
y en la Tierra tu recuerdo muy difícil de olvidar.


Poema dedicado a Marciana antes de su muerte.

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