diciembre 2, 2020

LAS MANOS

Son las manos en el cuerpo
elementos destacables,
con multitud de funciones
y condiciones notables.

Porque no son sólo físicas
las funciones que realizan,
sino emociones anímicas
lo que los gestos propician.

Igual que la boca habla
los ojos también comunican,
y el uso dado a las manos
mucho a los demás indican.

Porque con las manos cura
el cirujano eminente,
pero también hiere o mata
el asesino inclemente.

Con ellas rechazamos,
o también acariciamos.
Con ellas somos bendecidos,
también con ellas pegamos.

Llamamos o despedimos
con los gestos de las mano.
Con el índice acusamos,
y con él también negamos.

Para rezar las juntamos,
o con el puño cerrado,
lanzamos duras injurias,
al tiempo que amenazamos.

Con las manos acogemos
y cerramos los abrazos,
mostramos nuestro entusiamo
cuando damos un aplauso.

De los pecados absuelve
en un gesto delicado,
la mano del sacerdote
después de habernos confesado.

Con las manos invitamos
a ir ligero o despacio,
y con ella suplicamos
o mostramos el desprecio.

A la cabeza llevamos
cuando queremos mostrar,
en un gesto exagerado,
que hay algo excepcional.

Benditas sean nuestras manos
que casi nos hacen llorar,
al escuchar de un piano
notas del dedo al tocar.

O ese gesto lastimoso
que con nuestro dedo hacemos,
al enjugar una lágrima,
sea de pena o sea de gozo.


	

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