diciembre 9, 2020

LA NATURALEZA

Naturaleza, ¿qué hiciste para ser tan bella?
¡Qué aire tan puro el tuyo!
cuando respiro siento tu frescura,
tu brisa me mueve el pelo.
En tu pinar de la alta montaña,
con pinos de envidiable altura
a veces coronados por la nieve,
deslumbrantes por los rayos del sol,
adornados con golondrinas,
el vencejo y el avión.
Cuando llega mayo,
con mi barca de pescador al borde del río,
con maleza de sauces y tarajes,
oigo cantar un ruiseñor,
mientras las mariposas con sus alas
me quitan el calor.
Ando tus caminos infinitos, sin final,
y me pregunto: “¿Donde me llevarán?”
pues estoy viejo y cansado
y veo largo el sendero.
No, no estoy solo,
me acompaña el viento,
que suena en mis oídos como música,
y en la mano una flor.
Contemplo las aguas en sus mares,
los jardines y sus flores,
tus tierras, tus bancales,
y a tus mujeres esculturales.
¡Ay naturaleza!
¡Quién te pudiera igualar!
parecerse a ti con humildad.
El trinar de los pájaros,
con redobles en tu canción,
me relaja, me podría dormir,
pero siento miedo de no despertar
y dejar de contemplarte a ti.

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