diciembre 13, 2020

ISABEL

Poema que la Banda de Música de Arquillos Arquillos dedica a su recitadora, amiga y compañera con mucho cariño.

Los senderos de la vida me enseñaron a conocer a grandes personas durante mis viajes.

Una voz de dulce susurro
desnudó el aire.

Aire enmudecido por un sentimiento de quejidos
bañados en belleza viva.

La frescura de su garganta
produce ecos de esencia fragancia, engalanando versos,
poesías, vivencias…

¡Qué grande eres Isabel Poyato,
amiga!

¡Qué duendes tienes en tu garganta para plasmar notas
de pentagramas, versos
y estrofas, que vistes de gala,
dulces poesías en tus brazos de gran soberana!

Fue tu frescura la que vistió su mejor traje,
tu sonrisa capote de paseo,
en tarde de maestrante.

Fue tu recital quien a golpe de llamador, se elevó al Cielo bailando entre oro, terciopelo
y bambalinas doradas.

Meciendo tu dulce arte en varales
de costalero a costaleros,
fue el pueblo de Arquillos,
quien entre naranjos, olivos,
y el rezo de su gente,
ven a nuestra amiga Isabel,
recitar cómo los mismos Ángeles del Cielo.

Como manto de Sor Ángela tejido con puro amor,
para que en tardes de Jueves Santo, luzca su vuelo por los rincones de Arquillos, nuestro pueblo.

Tú,fiel pregonera con voz dorada
por los reflejos de tu rubios cabellos, haces méritos para vestirte de terciopelo
entre acólitos de plata.

Isabel, al escucharte comprendí
que con tu amor, rendirías homenaje en nuestros conciertos,
con arte campanilleros.

Que junto al trompetero en la puertas de San Francisco,
se anunciaría la salida del
Padre Eterno, clavado en la Cruz.
¡Él era Jesús el Nazareno!

Isabel que tus versos hechos canciones sean la tinaja para calmar tu sed y el espejo donde mirarnos con fervor y silencio.

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