diciembre 1, 2020

DÍAS DE ALMA GRIS

No es fácil de consolar
a quien mal ánimo tiene,
al que tiene la moral
que a duras penas sostiene.

Es necio querer negar
que todos queremos paz,
estar siempre muy alegres,
rebosar felicidad.

Pero hemos de comprender
que la vida es un vaivén
que hay días que se disfrutan
pero otros tristes también.

Todo es un equilibrar,
intentar estar sereno.
Lo malo hay que erradicar
y pensar solo lo bueno.

¿Quién desea tener penas?
¿Quién goza con la tristeza?
Es que la cuestión no es esa,
No existe la felicidad plena.

Lo bueno se vive a ratitos,
todo siempre es temporal,
y nos guste o no nos guste,
es lo mismo con el mal.

Hay siempre en el interior
algún lunarcillo oscuro,
contra eso hay que luchar
a veces con gran apuro.

Es sensación bilateral
una alegría constante.
Imposible es tener siempre
el cuerpo de buen talante.

Aquí de lo que se trata
es intentar tener paz,
ojo que digo “intentar”
no que se vaya a lograr.

También se debe aceptar
un hecho de suma importancia,
que no hay mejoría alguna
sin paciencia ni constancia.

El destino nos gobierna
y aunque mucho nos apure
recordemos el refrán:
“No hay mal que cien años dure
ni cuerpo que lo aguante”

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